No lo comprendo… Es imposible con sólo mil palabras... ¿Cómo lo hace usted, profesor? Habrá cosas que no existan para usted… uhm… claro, claro, también hay cosas que no existen para mí… mmm… eso es cierto… pues tiene usted razón. Por eso es usted el profesor y yo sólo… ¡Pero que estúpido soy! ¡Claro que sí! Es la palabra mil y una ¿verdad?... entonces habrá que inventarla ¿no?
Ayúdeme usted, profesor...